
El cine, (muy a mi pesar) posee dentro de su variada vertiente de géneros, uno que no se encuentra dentro del amalgama de temáticas propias del séptimo arte. Es un género que denomino como cine "narcisista" . Dicha corriente consiste en películas realizadas para uso y disfrute del director que las filma sin importarle el resto del público al cual ("supuestamente") va dirigida la película.
Si bien, debemos de tener en cuenta, que el cine fue creado como un elemento de feria, también deberíamos pensar ¿por qué ciertos directores se empeñan en aburrirnos o contar cosas banales que únicamente a ellos les importa?
Dentro de ese marco se encontrarían directores (ensalzados por críticos y entendidos en la materia) como Michelangelo Antonioni o Eric Rohmer; de los cuáles sólo podríamos rescatar un par de películas entretenidas y llevables.
Actualmente y por mucho que me pese (puesto que hay varias películas suyas que me encantan) quien se ha empeñado en abanderar este movimiento pedante no es otro que Lars Von Trier. Un tipo peculiar indudablemente, prodigio del cine (algo incuestionable), pero que con el paso de los años se ha creído que es tan bueno, que ha dejarlo de serlo.
En su última película "Anticristo" ("Antichrist" Lars Von Trier - 2009) no es sólo que nos deje indiferentes, sino que encima nos coloca frente a nuestros ojos ciertas escenas que no sólo son incómodas a su visionado, sino que también son totalmente prescindibles.
Todo es un sin sentido, una infamia y una tomadura total de pelo. El bueno del señor Trier, a pesar de querer vendernos su originalidad (para los que hemos visto alguna que otra película no es capaz de colárnosla) no podemos obviar el paralelismo de su "Anticristo" con "Persona" ("Persona" Ingmar Bergman - 1966) con prólogo y epílogo incluidos.
Así pues, espero que Lars Von Trier, vuelva a recuperar el pulso de sus primeros trabajos y que no se preocupe, todos pasamos por baches.
Eso sí, para corregir sus propios errores uno debe de ser consciente de que los comete.






