lunes 31 de agosto de 2009

LARS VON TRIER Y EL BACHE CREATIVO


El cine, (muy a mi pesar) posee dentro de su variada vertiente de géneros, uno que no se encuentra dentro del amalgama de temáticas propias del séptimo arte. Es un género que denomino como cine "narcisista" . Dicha corriente consiste en películas realizadas para uso y disfrute del director que las filma sin importarle el resto del público al cual ("supuestamente") va dirigida la película.


Si bien, debemos de tener en cuenta, que el cine fue creado como un elemento de feria, también deberíamos pensar ¿por qué ciertos directores se empeñan en aburrirnos o contar cosas banales que únicamente a ellos les importa?


Dentro de ese marco se encontrarían directores (ensalzados por críticos y entendidos en la materia) como Michelangelo Antonioni o Eric Rohmer; de los cuáles sólo podríamos rescatar un par de películas entretenidas y llevables.


Actualmente y por mucho que me pese (puesto que hay varias películas suyas que me encantan) quien se ha empeñado en abanderar este movimiento pedante no es otro que Lars Von Trier. Un tipo peculiar indudablemente, prodigio del cine (algo incuestionable), pero que con el paso de los años se ha creído que es tan bueno, que ha dejarlo de serlo.


En su última película "Anticristo" ("Antichrist" Lars Von Trier - 2009) no es sólo que nos deje indiferentes, sino que encima nos coloca frente a nuestros ojos ciertas escenas que no sólo son incómodas a su visionado, sino que también son totalmente prescindibles.

Todo es un sin sentido, una infamia y una tomadura total de pelo. El bueno del señor Trier, a pesar de querer vendernos su originalidad (para los que hemos visto alguna que otra película no es capaz de colárnosla) no podemos obviar el paralelismo de su "Anticristo" con "Persona" ("Persona" Ingmar Bergman - 1966) con prólogo y epílogo incluidos.


Así pues, espero que Lars Von Trier, vuelva a recuperar el pulso de sus primeros trabajos y que no se preocupe, todos pasamos por baches.
Eso sí, para corregir sus propios errores uno debe de ser consciente de que los comete.

martes 25 de agosto de 2009

SORTEANDO OBSTÁCULOS


Me he cansado de protestar. Tengo que pensar ciertas cosas antes de escribir. Soy una persona impulsiva lo sé, mi agrio carácter me ha pasado muy malas facturas en muchas ocasiones, hay que pulirse.


Hoy sin ir más lejos bajé del autobús. Vivo en una zona concurrida, donde cientos de viajeros pasan a diario, con lo cual no es extraño el ver escupitajos, chicles y restos de orines esparcidos por diferentes lugares de un modo aleatorio.


Esquivando una meada, un chicle, otra meada, maldije interiormente a todos aquellos que habían interrumpido mi paso a modo de suciedad provocada o no.


Entonces llegado a mi portal, comencé a reflexionar a cerca de todas aquellas ocasiones en las cuales yo había hecho lo mismo borracho o no.


Por lo tanto, llegué a la conclusión que debo de ser más venebolente con todo lo que me rodea y no ser tan crítico con todo en general.
Así que pensando en un popular pasaje bíblico - Quién este excento de pecado que tire la primera prueba.

jueves 9 de julio de 2009

TOCA MADERA



¡Maldita sea! Tengo la extraña fortuna de que al estrenar cualquier tipo de zapato, piso una mierda, chicle o cuan indeseada desgracia urbana se cruce en mi camino.





Esta semana estrené zapatillas nuevas, bajas, fresquitas, propias de esta época estival.


Fui a casa de mi amigo Agustín a hacerle una visita. Una vez allí, Agustín tuvo que salir a la calle, así que me quedé sólo viendo la televisión. No sé como, posé un pie sobre el otro y ahí fue cuando me di cuenta de que mis pies se pegaban.





En efecto, era un chicle. Así que fui al baño a quitarme la incomoda goma de mascar que me hizo, como no, refunfuñar.


Pero no terminó ahí mi desdicha ya que mientras quitaba el chicle de mi zapatilla, llamaron al timbre. Era el repartidor de comida china al cuál habíamos llamado para que nos trajese la cena.


Así que con un pie descalzo y otro con la otra zapatilla caminé por el pasillo y recibí a aquel hombre que ni siquiera se había quitado el casco.





Puse la comida sobre la mesa del salón y continué limpiando mi zapatilla. A los pocos minutos, apareció Agustín acompañado de Carpenter y otras dos personas.





- Tío ¿qué haces? .- Me dijo Carpenter.





- Limpiando esto, tenía un chicle pegado.





- Ay muchacho, lo que no te pase a ti.





Sí, Carpenter tenía razón, lo que no me pase a mi...





Cuando me suceden este tipo de cosas, suelo acordarme de una canción de Joan Manuel Serrat perteneciente a su disco "Utopía" . Dicha canción se títula "Toca Madera" y habla de las supersticiones.
El estribillo decía algo así:






Respira hondo, traga saliva

sal a la calle, cruza los dedos

toca madera


toca madera, toca madera (bis)

... Recuerda que pisar mierda trae buena suerte.